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Evaluación previa del paciente
Antes del procedimiento, el especialista revisa la historia clínica, los síntomas, los estudios de imagen y el estado general del paciente. Esto permite confirmar el diagnóstico y definir si el abordaje neurointervencionista es la mejor opción. -
Planificación del procedimiento
Con base en el diagnóstico, se determina la técnica a utilizar, el tipo de acceso a la columna y los dispositivos necesarios. En esta etapa también se valoran riesgos, beneficios y objetivos del tratamiento. -
Ingreso a sala especializada
El procedimiento se realiza en una sala de angiografía o en un quirófano equipado con fluoroscopía avanzada, -
Preparación y monitoreo del paciente
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El paciente es colocado en posición adecuada y se inicia monitoreo continuo de signos vitales. Dependiendo del caso, puede utilizarse sedación o anestesia local para mayor seguridad y comodidad.
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Navegación guiada por imágenes
A través de fluoroscopía y contraste, el médico guía cuidadosamente las agujas espinales sobre las estructuras a tratar o para la localización de las raíces nerviosas. -
Verificación en tiempo real
Durante el procedimiento se confirma, mediante detección del impulso de la raíz nerviosa a tratar, lo que nos da exactitud del sitio. -
Recuperación y vigilancia posterior
Después del procedimiento, el paciente pasa a observación para monitorear su evolución. El tiempo de recuperación dependerá del tipo de intervención, pero al tratarse de técnicas mínimamente invasivas, suele ser ambulatorio. -
Seguimiento médico
Posteriormente se realizan controles clínicos y, en algunos casos, se recurre a fisioterapia y mediación.
